El singular edificio de Juan Carlos Laguía evoca un paseo por la mejor arquitectura de Gaudí, Grimshaw, Rogers, Miralles y Tagliabue, Ricciotti y Bellini

A solo unos pasos del hotel Trip Guadalmar de la capital malagueña, muy cerca del aeropuerto y del Parador del Golf,  encontramos el más reciente icono de arquitectura la Costa del Sol: el Restaurante Servando del arquitecto Juan Carlos Laguía.

Chiringuito Servando

La cúpula gaudiana del edificio es digna de aparecer en la próxima edición del Atlas de Arquitectura Moderna y antes de su inauguración ya despierta la admiración de quien la visita por su original cubierta, que da al edificio una apariencia dinámica. La obra, de paredes transparentes, queda arropada por una estructura ondulada  que sugiere las olas del mar. La bóveda resultante queda sujetada por unos estilizados pilares que insinúan algas que ondulan hacia el techo.

Sin embargo, desde arriba, su colorido tejado con forma marina, representa en sus azulejos una foto retocada de un árbol con hojas de colores rojo, blanco y varios tonos de verde. Una metáfora a las raíces del lugar, a la sombra que ofrece al visitante y a la resistencia a las olas que inundaron una parte del antiguo chiringuito en un fuerte temporal a finales de 2013.

La esencia de este proyecto de 150 m2 queda resaltada por sus paredes de cristal que hacen de la cubierta la fachada más importante de esta pequeña obra de arte, una perla arquitectónica que se erige desde el nivel del mar para hacerse aún más exuberante desde lo alto de los apartamentos colindantes, desde donde observar su artística azulejería de colores como un oasis vegetal o como un pequeño jardín subacuático.

Chiringuito Servando

La obra es espectacular y juega un importante papel en la recuperación urbanística de esta franja costera, donde se encuentra una de las mayores playas naturales de la provincia. Consta de tres estructuras: un forjado de hormigón, que es el que sustenta el sótano; una cubierta de pino alemán y el mecano metálico que sujeta los dos cerramientos (el de madera y el de gresite), formado por tubos tridimensionales de entre 320 y 220 milímetros. El cerramiento, a medida de sus caprichosas formas, está realizado en carpintería metálica.

Todos los elementos cuentan con una calidad de materiales inigualable: no hay ningún chiringuito de este nivel en España, como afirmó el propio arquitecto en una reciente entrevista. La barra está formada por un mural «picassiano» a base de pedazos de azulejos con una alegoría de las playas de Málaga.

Un exquisito paseo arquitectónico: de Gaudí a  Nicholas Grimshaw

Esta obra de Juan Carlos Laguía evoca a algunos visitantes, por su estructura tubular y geometría ondulante, al cercano Palacio de Ferias de Málaga, obra del también afincado en Málaga Angel Asenjo. También hay a quienes sus formas les evocan obras del británico Richard Rogers como la Terminal 4 de Barajas. Pero a esta pequeña joya de Guadalmar le unen más parecidos con la estación Southern Cross de Melbourne del también inglés  Nicholas Grimshaw, miembro junto con Rogers y Foster de la “segunda generación” de arquitectos high tech y autor del Pabellón del Reino Unido en la Expo ‘92  de Sevilla.

Chiringuito Servando

Las ondulaciones de su cubierta apuntan directamente reminiscencias de obras de Gaudí. Por sus dimensiones podría ser comparada con una versión actualizada de las “pequeñas escuelas” que se encuentran a los pies de la Sagrada Familia, una pequeña joya que pasa desapercibida por la catedral del modernismo. Construida en 1909 con carácter provisional para los párvulos de los obreros se trataba en sí misma de una obra experimental para el posterior desarrollo de las cubiertas del Templo.

El “Servando” de Laguía también nos acerca, sin dejar Barcelona, al nuevo mercado de Santa Caterina, de los arquitectos Enric Miralles y Benedetta Tagliabue, que desde el aire muestra un gran mosaico de piezas de cerámica de colores que representan frutas y verduras, diseñado por el artista Toni Comella.

Los que recientemente hayan visitado París también encontrarán semejanzas con el Departamento de Arte Islámico del Museo del Louvre, inaugurado en 2012 por los arquitectos Rudy Ricciotti y Mario Bellini. La arquitectura ondulante de la “mantilla”, como también se le denomina en Francia, cubre el Patio Visconti de la pinacoteca parisina con una solución muy similar a la del merendero de Guadalmar de Laguía, aunque en el caso del Louvre se trata de una obra de mayores dimensiones y con una cubierta translúcida suspendida por ocho pilares y que supone la segunda gran intervención arquitectónica contemporánea del Louvre tras la pirámide de Ieoh Ming Pei.

Próximos proyectos de Laguía

Nunca antes la construcción de un chringuito había significado para su arquitecto la ilusión de un “encargo ideal”, la licencia para liberar el ingenio, la ocasión propicia para un despliegue técnico particular. Pero Laguía parece decidido a encontrar en cada propuesta la ocasión de crear su obra maestra y ya trabaja en un nuevo imponente monumento arquitectónico, el Parque de la Paz Mundial en la Vega de Antequera, un complejo turístico y tecnológico que prevé ser la sede de un centro de ciencia universal e inteligencia artificial y un ecoparque.

El estudio de arquitectos LAGUIA SA está especializado en obras de lujo y de alta calidad y tecnología avanzada. Con 27 años de actividad en Málaga, tiene delegaciones en Madrid y Huesca han realizado proyectos en Bogotá (Colombia), Houston, Texas (USA) y en Qatar, Golfo Pérsico. Juan Carlos Laguía ha conjugado su actividad empresarial en la construcción y promoción inmobiliaria con su actividad docente en la Escuela de Arquitectura de la Universidad de Gales (E.A.D.E.) dónde impartió clases durante algunos años. Como se destila de esta última obra, su estilo está muy involucrado en los movimientos de la arquitectura contemporánea.